Niñas sentadas cerca
camino suave
cruza rodando el ave
Pétalo incandescente
Vuela el cabello
Estalla sangre verde
Desierto el pensamiento
Vuela el cabello
Camina sobre techos
Conejos acarician
La repetición
Ya planean dar el salto
martes, 23 de junio de 2009
miércoles, 17 de junio de 2009
sábado, 30 de mayo de 2009
de a poco
Cuando ya estaban sentadas en el avión, la madre le comentó a Juana al pasar: "No te asustes si ves que en las noches Pete sale por la puerta trasera y aparece recién durante el desayuno con algún cambio en su apariencia".
Juana miró por la ventana y su madre le preguntó si la había escuchado. Sí, le contestó Juana.
Su madre siguió hablando, bien bajito, para que el hombre negro sentado al lado de Juana no la escuchara. "Peter sabe lo que hace. Sino nunca hubiera llegado hasta ahí. Un día cuando se vaya a trabajar" hizo una pausa y tragó saliva, "o se escape por la noche, te voy a mostrar su vestidor. Es impresionante. La mucama le deja todo así. Ordenadito por color. Parece ese negocio de corbatas que está en el Alto Palermo.¿Lo ubicás? Ese que no tiene puerta, es como un hueco en la pared."
A todo esto Juana intentaba encontrar a ciegas en su mochila el minúsculo aparatito para escuchar música. Pensaba en Paola. Pensaba que ahora que se iba, a Paola nadie la iba a entender. No era una freak para ella. No era eso. Paola era música pura, era como el agua, a Paola la podía transportar a todos lados. Era suya. Pero no podía llevarla con ella. Y eso estaba bien.
Juana se sentía bella dentro de ese avión. Le transpiraban las manos cuando decidía mirar hombres a los ojos. Hombres maduros sentados con sus esposas o viajando por trabajo. Hubiera deseado que le tocara al lado de alguno de ellos para recostar su cabeza en su hombro. Deseaba algo con ellos. Deseaba que le llegue una nota de un hombre misterioso del avión. Alguien que le invite a algún lado. El corazón de Juana era un rayo de bicicleta. Era pura llama. Y cuando empezaba a pensar en lo que se venía, la rueda giraba tan rápido que Juana no sabía para que lado mirar.
Su madre seguía hablando. Lloraba, temblaba del miedo "Juana, no te asustes vos, yo te voy a cuidar. Peter es un buen tipo. Te lo prometo." Antes de que dijera "to" apareció la azafata más hermosa de la tierra y les ofreció bebidas. Juana tomó Ginger ale. Su madre agua, con la que tragó una pastilla. La pastilla asustó a Juana, que escuchaba una canción llena de violencia, tan triste.
Las dos se durmieron. Juana apoyó la cabeza en el hombro de su mamá.
Los pies se les fueron hinchando muy de a poco.
Juana miró por la ventana y su madre le preguntó si la había escuchado. Sí, le contestó Juana.
Su madre siguió hablando, bien bajito, para que el hombre negro sentado al lado de Juana no la escuchara. "Peter sabe lo que hace. Sino nunca hubiera llegado hasta ahí. Un día cuando se vaya a trabajar" hizo una pausa y tragó saliva, "o se escape por la noche, te voy a mostrar su vestidor. Es impresionante. La mucama le deja todo así. Ordenadito por color. Parece ese negocio de corbatas que está en el Alto Palermo.¿Lo ubicás? Ese que no tiene puerta, es como un hueco en la pared."
A todo esto Juana intentaba encontrar a ciegas en su mochila el minúsculo aparatito para escuchar música. Pensaba en Paola. Pensaba que ahora que se iba, a Paola nadie la iba a entender. No era una freak para ella. No era eso. Paola era música pura, era como el agua, a Paola la podía transportar a todos lados. Era suya. Pero no podía llevarla con ella. Y eso estaba bien.
Juana se sentía bella dentro de ese avión. Le transpiraban las manos cuando decidía mirar hombres a los ojos. Hombres maduros sentados con sus esposas o viajando por trabajo. Hubiera deseado que le tocara al lado de alguno de ellos para recostar su cabeza en su hombro. Deseaba algo con ellos. Deseaba que le llegue una nota de un hombre misterioso del avión. Alguien que le invite a algún lado. El corazón de Juana era un rayo de bicicleta. Era pura llama. Y cuando empezaba a pensar en lo que se venía, la rueda giraba tan rápido que Juana no sabía para que lado mirar.
Su madre seguía hablando. Lloraba, temblaba del miedo "Juana, no te asustes vos, yo te voy a cuidar. Peter es un buen tipo. Te lo prometo." Antes de que dijera "to" apareció la azafata más hermosa de la tierra y les ofreció bebidas. Juana tomó Ginger ale. Su madre agua, con la que tragó una pastilla. La pastilla asustó a Juana, que escuchaba una canción llena de violencia, tan triste.
Las dos se durmieron. Juana apoyó la cabeza en el hombro de su mamá.
Los pies se les fueron hinchando muy de a poco.
martes, 17 de marzo de 2009
dry
nadaron nadaron nadaron
encontraron un pozo y más alla un animal muerto y más lejos un acordeón flotando
lo intentaron tocar
acabaron destrozándolo con las manos y con los dientes más tarde
nadaron y nadaron
sedujeron a los peces y se sacaron de encima una y otra vez las algas y los plásticos
se llenaron de yodo
sumergieron la cabeza y dejaron entrar el agua por los oidos
tragaron la sal y no permitieron que ninguna ola los revuelque
tuvieron frio
y hambre
y pensaron ambos en las naranjas, exprimidas
intentaron no usar los brazos
volvieron mecánicos los movimientos hasta convertirse uno en espejo del otro
flotaron mirando la luna menguante
lloraron y ni se dieron cuenta de lo mojados que estaban
discutieron en un banco de arena
algo les electrificó la pierna derecha
cantaron bajo el agua
se entendieron los secretos
hiceron vueltas carnero y se chocaron sus culitos
empeazaron a ver más claro el mar hasta que se convirtió en un vidrio
encontraron un perrito muerto y se rieron de él
después lo enterraron lleno de berberechos
y moscas
besaron un par de cangrejos
y siguieron nadando
encontraron un pozo y más alla un animal muerto y más lejos un acordeón flotando
lo intentaron tocar
acabaron destrozándolo con las manos y con los dientes más tarde
nadaron y nadaron
sedujeron a los peces y se sacaron de encima una y otra vez las algas y los plásticos
se llenaron de yodo
sumergieron la cabeza y dejaron entrar el agua por los oidos
tragaron la sal y no permitieron que ninguna ola los revuelque
tuvieron frio
y hambre
y pensaron ambos en las naranjas, exprimidas
intentaron no usar los brazos
volvieron mecánicos los movimientos hasta convertirse uno en espejo del otro
flotaron mirando la luna menguante
lloraron y ni se dieron cuenta de lo mojados que estaban
discutieron en un banco de arena
algo les electrificó la pierna derecha
cantaron bajo el agua
se entendieron los secretos
hiceron vueltas carnero y se chocaron sus culitos
empeazaron a ver más claro el mar hasta que se convirtió en un vidrio
encontraron un perrito muerto y se rieron de él
después lo enterraron lleno de berberechos
y moscas
besaron un par de cangrejos
y siguieron nadando
lunes, 9 de febrero de 2009
lunes 09/2/09
levantarse temprano en la mañana
un baño extenso (y después acordarse de lo importante que es cuidar el agua)
un buen desayuno balanceado y con toques gourmet
hacer lugar en el escritorio
lavar los restos del desayuno y ya ir pensando en el almuerzo
prender la tele y no encontrar nada y no apagarla
posponer la excursión al laverap, el zapatero y la modista
pensar cambios de lugar de los muebles, cambios de look, de actitud
sembrar la duda
mirar al techo buscando una respuesta
sentir olor a marihuana que no se entiende de donde viene
pensar que hubiera pasado si...
discutir por teléfono
arreglar las cosas
llorar después
deambular
comer una manzana para no comer un cacho de pan
y comer un cacho de pan
masticar un chicle pensando : "en casa no se comen chicles"
bailar en la cocina pensando : "y si soy una bailarina innata? y si realmente lo que yo se lleva años aprender?"
encontrar un vestido y descubrirle un daño irreparable
transpirar
mirar la hora
entrar en facebook y mirar fotos de gente moderna
criticarlos y decir para adentro: "son banales, son frios, no son profundos"
planear un orden en el futuro
volver a la ducha
pero fria
tragar agua
y llorar en la ducha
lavarse los dientes y pasarse hilo dental y hacerse buches con listerine (sentir arcadas)
comprar apio,manzana, nuez y roquefort
elaborar una ensalada que queda seca a causa de la falta de mayonesa
encontrarse con una amiga
mentirle descaradamente
un baño extenso (y después acordarse de lo importante que es cuidar el agua)
un buen desayuno balanceado y con toques gourmet
hacer lugar en el escritorio
lavar los restos del desayuno y ya ir pensando en el almuerzo
prender la tele y no encontrar nada y no apagarla
posponer la excursión al laverap, el zapatero y la modista
pensar cambios de lugar de los muebles, cambios de look, de actitud
sembrar la duda
mirar al techo buscando una respuesta
sentir olor a marihuana que no se entiende de donde viene
pensar que hubiera pasado si...
discutir por teléfono
arreglar las cosas
llorar después
deambular
comer una manzana para no comer un cacho de pan
y comer un cacho de pan
masticar un chicle pensando : "en casa no se comen chicles"
bailar en la cocina pensando : "y si soy una bailarina innata? y si realmente lo que yo se lleva años aprender?"
encontrar un vestido y descubrirle un daño irreparable
transpirar
mirar la hora
entrar en facebook y mirar fotos de gente moderna
criticarlos y decir para adentro: "son banales, son frios, no son profundos"
planear un orden en el futuro
volver a la ducha
pero fria
tragar agua
y llorar en la ducha
lavarse los dientes y pasarse hilo dental y hacerse buches con listerine (sentir arcadas)
comprar apio,manzana, nuez y roquefort
elaborar una ensalada que queda seca a causa de la falta de mayonesa
encontrarse con una amiga
mentirle descaradamente
miércoles, 4 de febrero de 2009
llego a mi depto. muy acelerada
llego a mi depto. muy acelerada
abro la heladera y tomo jugo del envase
queda abierta
me refriego los ojos olvidándome completamente del rouge,rimmel,rubor,sombra,tapaojeras,base,corrector,polvo volátil
todavia no me descolgué la cartera ni me saqué el pilotín
enciendo la tv, la pc y un lemans suave
fumo tirando las cenizas en el piso
el pelo se me viene a la cara
lo corro
vuelve
lo corro de nuevo
cabeceo para que me destape la cara
reviso los mails 147 en mi bandeja de entrada
mercado libre me pregunta por mis amores, me ofrecen cremas, me invitan a un evento que ya pasó, una amiga cambió de celular, me ofrecen clases de pilates y de danza-circo
eso de danza circo me interesa pero me aburro antes de llegar a la mitad del mail
escucho en la tv a mi actor favorito
podría reconocerlo a la distancia
mi mamá lo vió hace poco en un restaurant y me llamó para contarme
yo estaba en pijama escribiendo una lista de deseos para estrellas fugaces
y mi mamá en un restaurant con él
descuelgo el pilot y la cartera
descrubro la heladera abierta
saco un queso de la puerta
lo voy masticando o más bien tragando
apago la tv
me siento en un puff que nunca uso
los puffs ya no están de moda
bueno, de hecho
nunca me gustaron
alguien, mi mamá seguro, me convenció de comprar uno
y terminé comprando dos
me saco un zapato
me saco el otro y en vez de apoyarlo
me quedo mirándolo
dándole una vuelta y otra más
con este zapato le pegué hace 20 veinte minutos
a un desconocido en la nuca
el hombre cayó
y yo me fui corriendo
sin mirar atrás
abro la heladera y tomo jugo del envase
queda abierta
me refriego los ojos olvidándome completamente del rouge,rimmel,rubor,sombra,tapaojeras,base,corrector,polvo volátil
todavia no me descolgué la cartera ni me saqué el pilotín
enciendo la tv, la pc y un lemans suave
fumo tirando las cenizas en el piso
el pelo se me viene a la cara
lo corro
vuelve
lo corro de nuevo
cabeceo para que me destape la cara
reviso los mails 147 en mi bandeja de entrada
mercado libre me pregunta por mis amores, me ofrecen cremas, me invitan a un evento que ya pasó, una amiga cambió de celular, me ofrecen clases de pilates y de danza-circo
eso de danza circo me interesa pero me aburro antes de llegar a la mitad del mail
escucho en la tv a mi actor favorito
podría reconocerlo a la distancia
mi mamá lo vió hace poco en un restaurant y me llamó para contarme
yo estaba en pijama escribiendo una lista de deseos para estrellas fugaces
y mi mamá en un restaurant con él
descuelgo el pilot y la cartera
descrubro la heladera abierta
saco un queso de la puerta
lo voy masticando o más bien tragando
apago la tv
me siento en un puff que nunca uso
los puffs ya no están de moda
bueno, de hecho
nunca me gustaron
alguien, mi mamá seguro, me convenció de comprar uno
y terminé comprando dos
me saco un zapato
me saco el otro y en vez de apoyarlo
me quedo mirándolo
dándole una vuelta y otra más
con este zapato le pegué hace 20 veinte minutos
a un desconocido en la nuca
el hombre cayó
y yo me fui corriendo
sin mirar atrás
martes, 9 de diciembre de 2008
una imagen digna del renacimiento
¿te pasa algo?nada te pasa algo, nada. te pasa algo nada. nada. nada. nada. dejá.
y después apaga la luz y se mete en su cama con los dientes lavados y la humedad entre la ropa y entre las sábanas.
y llora un llanto completamente planeado, premeditado y débilmente alcanzado. Todo lo que no dijo, cada mirada para abajo, cada nada, cada evasiva, cada carita de ofendida.Todo eso le anudó más la garganta.Ahora llora más cuando se da cuenta de que ella es siempre la protagonista de una telenovela en su cuarto. su cuarto de amigas. ese cuarto bien podría ser el de un convento, donde un chico la encuentra durmiendo como un ángel con un hombro y el culo semidescubiertos. Una imagen digna del renacimiento. Entonces el chico aparece y ella está muy dormida pero siempre bella en el sueño. Y primero le habla como si nada hasta que descubre la impertinencia de su atuendo y se tapa con el acolchado rosa muy acolchado hasta la nariz. Y pasa a estar despierta en menos de diez segundos. Y lo mira reprobándolo y aprobándolo al mismo tiempo. Y los dos tienen miedo (ella más, a él lo están por echar y repitió de año pero tiene moto, osea, ya está jugado) de que aparezcan las monjas.
y ella le dice ¿qué hacés acá? cuando sabe perfectamente lo que él hace ahí. Y se miran. Y ella sonríe y mira para otro lado. Y él quizás se anima a tocarle la mejilla, o algo. Y le miente o no. Habla de un plan. De la ayuda que necesita de ella. Y ella siempre en un dilema. A veces piensa , cuando está sola ¿por qué me tocó ser así? ¿Por qué no tengo esta convicción? ¿O aquella? Cualquier convicción. ¿Por qué pienso que unas cosas sí están bien y otras quizás no tanto y depende? Pero en ese momento no está pensando en eso. Está mirándole los ojos a él. El pelo mojado y despeinado. El olor a cigarrillo. El pasto en la remera blanca. El jopo que se la arma solo. El agujero del jean. El olor a nafta y a menta. Esa menta es confusa, es chicle? es pastilla? es alcohol? O se lavó los dientes para ir a verla a ella. Por momentos todo podría desmoronarse entre ellos cuando ella ve sus mecanismos. Cuando lo imagina eligiendo esa remera sucia o despeinándose el pelo en el baño del tercer piso. Pero no. Ella se sumergió. Y están surmergidos. Se miran, sonríen, miran al costado, se pelean hablando bien bajito (no vayan a despertar a la roomate) y acercan las caras y las alejan y se ponen muy serios y se miran en silencio. Y ella le pega retándolo y él le toca el pelo y ella que le pega de nuevo y se miran de nuevo y se callan y él habla y ella escucha y se agarran las manos con una excusa vinculada al plan y se sueltan y se agarran otras partecitas con otras excusas. Hasta que
Ruidos. Un ruido tremendo. La monja gorda de los pasillos. Se balancea acompañada de un perro blanco que va unos pasos adelante de ella. Y ellos se miran atemorizados. La monja se acerca. Lo pueden sentir. Se miran. No hay nada que hacer. Y entonces nada los une más. Y llega el momento cumbre. Ella sin pensar, sin mirar. Lo mete adentro de su cama y le cubre hasta la cabeza. Menos mal que él es petiso. Apoya la cabeza sobre la panza de ella y le moja la remera con el pelo. Cierra los ojos. La monja entra a la habitación y se queda un momento en silencio. Ella parece igual de dormida que su compañera. El bulto de su cama es sólo el acolchado que forma figuras humanas en la oscuridad como la arena. La monja de los pasillos se aleja con un farol en la mano.
Y así, se duermen.
Y así, se duerme ella casi siempre que no se puede dormir.
y después apaga la luz y se mete en su cama con los dientes lavados y la humedad entre la ropa y entre las sábanas.
y llora un llanto completamente planeado, premeditado y débilmente alcanzado. Todo lo que no dijo, cada mirada para abajo, cada nada, cada evasiva, cada carita de ofendida.Todo eso le anudó más la garganta.Ahora llora más cuando se da cuenta de que ella es siempre la protagonista de una telenovela en su cuarto. su cuarto de amigas. ese cuarto bien podría ser el de un convento, donde un chico la encuentra durmiendo como un ángel con un hombro y el culo semidescubiertos. Una imagen digna del renacimiento. Entonces el chico aparece y ella está muy dormida pero siempre bella en el sueño. Y primero le habla como si nada hasta que descubre la impertinencia de su atuendo y se tapa con el acolchado rosa muy acolchado hasta la nariz. Y pasa a estar despierta en menos de diez segundos. Y lo mira reprobándolo y aprobándolo al mismo tiempo. Y los dos tienen miedo (ella más, a él lo están por echar y repitió de año pero tiene moto, osea, ya está jugado) de que aparezcan las monjas.
y ella le dice ¿qué hacés acá? cuando sabe perfectamente lo que él hace ahí. Y se miran. Y ella sonríe y mira para otro lado. Y él quizás se anima a tocarle la mejilla, o algo. Y le miente o no. Habla de un plan. De la ayuda que necesita de ella. Y ella siempre en un dilema. A veces piensa , cuando está sola ¿por qué me tocó ser así? ¿Por qué no tengo esta convicción? ¿O aquella? Cualquier convicción. ¿Por qué pienso que unas cosas sí están bien y otras quizás no tanto y depende? Pero en ese momento no está pensando en eso. Está mirándole los ojos a él. El pelo mojado y despeinado. El olor a cigarrillo. El pasto en la remera blanca. El jopo que se la arma solo. El agujero del jean. El olor a nafta y a menta. Esa menta es confusa, es chicle? es pastilla? es alcohol? O se lavó los dientes para ir a verla a ella. Por momentos todo podría desmoronarse entre ellos cuando ella ve sus mecanismos. Cuando lo imagina eligiendo esa remera sucia o despeinándose el pelo en el baño del tercer piso. Pero no. Ella se sumergió. Y están surmergidos. Se miran, sonríen, miran al costado, se pelean hablando bien bajito (no vayan a despertar a la roomate) y acercan las caras y las alejan y se ponen muy serios y se miran en silencio. Y ella le pega retándolo y él le toca el pelo y ella que le pega de nuevo y se miran de nuevo y se callan y él habla y ella escucha y se agarran las manos con una excusa vinculada al plan y se sueltan y se agarran otras partecitas con otras excusas. Hasta que
Ruidos. Un ruido tremendo. La monja gorda de los pasillos. Se balancea acompañada de un perro blanco que va unos pasos adelante de ella. Y ellos se miran atemorizados. La monja se acerca. Lo pueden sentir. Se miran. No hay nada que hacer. Y entonces nada los une más. Y llega el momento cumbre. Ella sin pensar, sin mirar. Lo mete adentro de su cama y le cubre hasta la cabeza. Menos mal que él es petiso. Apoya la cabeza sobre la panza de ella y le moja la remera con el pelo. Cierra los ojos. La monja entra a la habitación y se queda un momento en silencio. Ella parece igual de dormida que su compañera. El bulto de su cama es sólo el acolchado que forma figuras humanas en la oscuridad como la arena. La monja de los pasillos se aleja con un farol en la mano.
Y así, se duermen.
Y así, se duerme ella casi siempre que no se puede dormir.
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