levantarse temprano en la mañana
un baño extenso (y después acordarse de lo importante que es cuidar el agua)
un buen desayuno balanceado y con toques gourmet
hacer lugar en el escritorio
lavar los restos del desayuno y ya ir pensando en el almuerzo
prender la tele y no encontrar nada y no apagarla
posponer la excursión al laverap, el zapatero y la modista
pensar cambios de lugar de los muebles, cambios de look, de actitud
sembrar la duda
mirar al techo buscando una respuesta
sentir olor a marihuana que no se entiende de donde viene
pensar que hubiera pasado si...
discutir por teléfono
arreglar las cosas
llorar después
deambular
comer una manzana para no comer un cacho de pan
y comer un cacho de pan
masticar un chicle pensando : "en casa no se comen chicles"
bailar en la cocina pensando : "y si soy una bailarina innata? y si realmente lo que yo se lleva años aprender?"
encontrar un vestido y descubrirle un daño irreparable
transpirar
mirar la hora
entrar en facebook y mirar fotos de gente moderna
criticarlos y decir para adentro: "son banales, son frios, no son profundos"
planear un orden en el futuro
volver a la ducha
pero fria
tragar agua
y llorar en la ducha
lavarse los dientes y pasarse hilo dental y hacerse buches con listerine (sentir arcadas)
comprar apio,manzana, nuez y roquefort
elaborar una ensalada que queda seca a causa de la falta de mayonesa
encontrarse con una amiga
mentirle descaradamente
lunes, 9 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
llego a mi depto. muy acelerada
llego a mi depto. muy acelerada
abro la heladera y tomo jugo del envase
queda abierta
me refriego los ojos olvidándome completamente del rouge,rimmel,rubor,sombra,tapaojeras,base,corrector,polvo volátil
todavia no me descolgué la cartera ni me saqué el pilotín
enciendo la tv, la pc y un lemans suave
fumo tirando las cenizas en el piso
el pelo se me viene a la cara
lo corro
vuelve
lo corro de nuevo
cabeceo para que me destape la cara
reviso los mails 147 en mi bandeja de entrada
mercado libre me pregunta por mis amores, me ofrecen cremas, me invitan a un evento que ya pasó, una amiga cambió de celular, me ofrecen clases de pilates y de danza-circo
eso de danza circo me interesa pero me aburro antes de llegar a la mitad del mail
escucho en la tv a mi actor favorito
podría reconocerlo a la distancia
mi mamá lo vió hace poco en un restaurant y me llamó para contarme
yo estaba en pijama escribiendo una lista de deseos para estrellas fugaces
y mi mamá en un restaurant con él
descuelgo el pilot y la cartera
descrubro la heladera abierta
saco un queso de la puerta
lo voy masticando o más bien tragando
apago la tv
me siento en un puff que nunca uso
los puffs ya no están de moda
bueno, de hecho
nunca me gustaron
alguien, mi mamá seguro, me convenció de comprar uno
y terminé comprando dos
me saco un zapato
me saco el otro y en vez de apoyarlo
me quedo mirándolo
dándole una vuelta y otra más
con este zapato le pegué hace 20 veinte minutos
a un desconocido en la nuca
el hombre cayó
y yo me fui corriendo
sin mirar atrás
abro la heladera y tomo jugo del envase
queda abierta
me refriego los ojos olvidándome completamente del rouge,rimmel,rubor,sombra,tapaojeras,base,corrector,polvo volátil
todavia no me descolgué la cartera ni me saqué el pilotín
enciendo la tv, la pc y un lemans suave
fumo tirando las cenizas en el piso
el pelo se me viene a la cara
lo corro
vuelve
lo corro de nuevo
cabeceo para que me destape la cara
reviso los mails 147 en mi bandeja de entrada
mercado libre me pregunta por mis amores, me ofrecen cremas, me invitan a un evento que ya pasó, una amiga cambió de celular, me ofrecen clases de pilates y de danza-circo
eso de danza circo me interesa pero me aburro antes de llegar a la mitad del mail
escucho en la tv a mi actor favorito
podría reconocerlo a la distancia
mi mamá lo vió hace poco en un restaurant y me llamó para contarme
yo estaba en pijama escribiendo una lista de deseos para estrellas fugaces
y mi mamá en un restaurant con él
descuelgo el pilot y la cartera
descrubro la heladera abierta
saco un queso de la puerta
lo voy masticando o más bien tragando
apago la tv
me siento en un puff que nunca uso
los puffs ya no están de moda
bueno, de hecho
nunca me gustaron
alguien, mi mamá seguro, me convenció de comprar uno
y terminé comprando dos
me saco un zapato
me saco el otro y en vez de apoyarlo
me quedo mirándolo
dándole una vuelta y otra más
con este zapato le pegué hace 20 veinte minutos
a un desconocido en la nuca
el hombre cayó
y yo me fui corriendo
sin mirar atrás
martes, 9 de diciembre de 2008
una imagen digna del renacimiento
¿te pasa algo?nada te pasa algo, nada. te pasa algo nada. nada. nada. nada. dejá.
y después apaga la luz y se mete en su cama con los dientes lavados y la humedad entre la ropa y entre las sábanas.
y llora un llanto completamente planeado, premeditado y débilmente alcanzado. Todo lo que no dijo, cada mirada para abajo, cada nada, cada evasiva, cada carita de ofendida.Todo eso le anudó más la garganta.Ahora llora más cuando se da cuenta de que ella es siempre la protagonista de una telenovela en su cuarto. su cuarto de amigas. ese cuarto bien podría ser el de un convento, donde un chico la encuentra durmiendo como un ángel con un hombro y el culo semidescubiertos. Una imagen digna del renacimiento. Entonces el chico aparece y ella está muy dormida pero siempre bella en el sueño. Y primero le habla como si nada hasta que descubre la impertinencia de su atuendo y se tapa con el acolchado rosa muy acolchado hasta la nariz. Y pasa a estar despierta en menos de diez segundos. Y lo mira reprobándolo y aprobándolo al mismo tiempo. Y los dos tienen miedo (ella más, a él lo están por echar y repitió de año pero tiene moto, osea, ya está jugado) de que aparezcan las monjas.
y ella le dice ¿qué hacés acá? cuando sabe perfectamente lo que él hace ahí. Y se miran. Y ella sonríe y mira para otro lado. Y él quizás se anima a tocarle la mejilla, o algo. Y le miente o no. Habla de un plan. De la ayuda que necesita de ella. Y ella siempre en un dilema. A veces piensa , cuando está sola ¿por qué me tocó ser así? ¿Por qué no tengo esta convicción? ¿O aquella? Cualquier convicción. ¿Por qué pienso que unas cosas sí están bien y otras quizás no tanto y depende? Pero en ese momento no está pensando en eso. Está mirándole los ojos a él. El pelo mojado y despeinado. El olor a cigarrillo. El pasto en la remera blanca. El jopo que se la arma solo. El agujero del jean. El olor a nafta y a menta. Esa menta es confusa, es chicle? es pastilla? es alcohol? O se lavó los dientes para ir a verla a ella. Por momentos todo podría desmoronarse entre ellos cuando ella ve sus mecanismos. Cuando lo imagina eligiendo esa remera sucia o despeinándose el pelo en el baño del tercer piso. Pero no. Ella se sumergió. Y están surmergidos. Se miran, sonríen, miran al costado, se pelean hablando bien bajito (no vayan a despertar a la roomate) y acercan las caras y las alejan y se ponen muy serios y se miran en silencio. Y ella le pega retándolo y él le toca el pelo y ella que le pega de nuevo y se miran de nuevo y se callan y él habla y ella escucha y se agarran las manos con una excusa vinculada al plan y se sueltan y se agarran otras partecitas con otras excusas. Hasta que
Ruidos. Un ruido tremendo. La monja gorda de los pasillos. Se balancea acompañada de un perro blanco que va unos pasos adelante de ella. Y ellos se miran atemorizados. La monja se acerca. Lo pueden sentir. Se miran. No hay nada que hacer. Y entonces nada los une más. Y llega el momento cumbre. Ella sin pensar, sin mirar. Lo mete adentro de su cama y le cubre hasta la cabeza. Menos mal que él es petiso. Apoya la cabeza sobre la panza de ella y le moja la remera con el pelo. Cierra los ojos. La monja entra a la habitación y se queda un momento en silencio. Ella parece igual de dormida que su compañera. El bulto de su cama es sólo el acolchado que forma figuras humanas en la oscuridad como la arena. La monja de los pasillos se aleja con un farol en la mano.
Y así, se duermen.
Y así, se duerme ella casi siempre que no se puede dormir.
y después apaga la luz y se mete en su cama con los dientes lavados y la humedad entre la ropa y entre las sábanas.
y llora un llanto completamente planeado, premeditado y débilmente alcanzado. Todo lo que no dijo, cada mirada para abajo, cada nada, cada evasiva, cada carita de ofendida.Todo eso le anudó más la garganta.Ahora llora más cuando se da cuenta de que ella es siempre la protagonista de una telenovela en su cuarto. su cuarto de amigas. ese cuarto bien podría ser el de un convento, donde un chico la encuentra durmiendo como un ángel con un hombro y el culo semidescubiertos. Una imagen digna del renacimiento. Entonces el chico aparece y ella está muy dormida pero siempre bella en el sueño. Y primero le habla como si nada hasta que descubre la impertinencia de su atuendo y se tapa con el acolchado rosa muy acolchado hasta la nariz. Y pasa a estar despierta en menos de diez segundos. Y lo mira reprobándolo y aprobándolo al mismo tiempo. Y los dos tienen miedo (ella más, a él lo están por echar y repitió de año pero tiene moto, osea, ya está jugado) de que aparezcan las monjas.
y ella le dice ¿qué hacés acá? cuando sabe perfectamente lo que él hace ahí. Y se miran. Y ella sonríe y mira para otro lado. Y él quizás se anima a tocarle la mejilla, o algo. Y le miente o no. Habla de un plan. De la ayuda que necesita de ella. Y ella siempre en un dilema. A veces piensa , cuando está sola ¿por qué me tocó ser así? ¿Por qué no tengo esta convicción? ¿O aquella? Cualquier convicción. ¿Por qué pienso que unas cosas sí están bien y otras quizás no tanto y depende? Pero en ese momento no está pensando en eso. Está mirándole los ojos a él. El pelo mojado y despeinado. El olor a cigarrillo. El pasto en la remera blanca. El jopo que se la arma solo. El agujero del jean. El olor a nafta y a menta. Esa menta es confusa, es chicle? es pastilla? es alcohol? O se lavó los dientes para ir a verla a ella. Por momentos todo podría desmoronarse entre ellos cuando ella ve sus mecanismos. Cuando lo imagina eligiendo esa remera sucia o despeinándose el pelo en el baño del tercer piso. Pero no. Ella se sumergió. Y están surmergidos. Se miran, sonríen, miran al costado, se pelean hablando bien bajito (no vayan a despertar a la roomate) y acercan las caras y las alejan y se ponen muy serios y se miran en silencio. Y ella le pega retándolo y él le toca el pelo y ella que le pega de nuevo y se miran de nuevo y se callan y él habla y ella escucha y se agarran las manos con una excusa vinculada al plan y se sueltan y se agarran otras partecitas con otras excusas. Hasta que
Ruidos. Un ruido tremendo. La monja gorda de los pasillos. Se balancea acompañada de un perro blanco que va unos pasos adelante de ella. Y ellos se miran atemorizados. La monja se acerca. Lo pueden sentir. Se miran. No hay nada que hacer. Y entonces nada los une más. Y llega el momento cumbre. Ella sin pensar, sin mirar. Lo mete adentro de su cama y le cubre hasta la cabeza. Menos mal que él es petiso. Apoya la cabeza sobre la panza de ella y le moja la remera con el pelo. Cierra los ojos. La monja entra a la habitación y se queda un momento en silencio. Ella parece igual de dormida que su compañera. El bulto de su cama es sólo el acolchado que forma figuras humanas en la oscuridad como la arena. La monja de los pasillos se aleja con un farol en la mano.
Y así, se duermen.
Y así, se duerme ella casi siempre que no se puede dormir.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Hoy vi una peli y me emocionó. Busqué en youtube la cancion del final y justo aparecia un trailer de la peli con la canción. acá está
besos desde san luis
besos desde san luis
lunes, 27 de octubre de 2008
Hay unos que se abrazan ahí enfrente y forman una cruz con los brazos y se agarran la manos. Y otro que riega las plantas después de un día de lluvia. Y un árbol que se nos podría caer encima en cualquier momento. Y mi papá que compró acciones de una marca de desodorante japonesa y no para de hablar de eso. Y mi mamá que la miro y presiento que un día se va y no vuelve más.
Y bajo al garage y hay una moto que nunca vi. Bajan papá y mamá y dicen “es para vos” y yo los miro. No puedo decir nada. No tengo registro de moto. Pero papá me lee el pensamiento y me dice que me trucharon uno. “Que la pruebe, que la pruebe” cantan los dos unas tres o cuatro veces. Yo sonrío mirando para otro lado pero creyendo que les sonrío a ellos. “No sin un casco” oigo salir de mi boca. Ok. No me esperaba decir eso pero lo digo y en definitiva está bien. No me conviene salir sin casco. “Uy sí” dice mamá. Parece que se les pasó el tema del casco.
Se colgaron mucho tiempo con eso. 42 días después papá llega a casa con una bolsa papel madera. Adentro un casco que era de un compañero de trabajo. Parece que él había tenido moto pero el hermano murió en un accidente de moto en Misiones y él no quiso volver a usarla y la vendió pero se quedó con el casco. Y finalmente se lo vendió, prestó o regaló a papá. No sé. Hace un calor tremendo pero yo me calzo el casco igual y me voy a ver al espejo. Tengo puesto un vestidito negro que me marca bastante las curvas. Me identifico con Cameron Díaz. Papá y mamá me acompañan hasta la puerta y me aplauden mientras me alejo con la moto.
Y bajo al garage y hay una moto que nunca vi. Bajan papá y mamá y dicen “es para vos” y yo los miro. No puedo decir nada. No tengo registro de moto. Pero papá me lee el pensamiento y me dice que me trucharon uno. “Que la pruebe, que la pruebe” cantan los dos unas tres o cuatro veces. Yo sonrío mirando para otro lado pero creyendo que les sonrío a ellos. “No sin un casco” oigo salir de mi boca. Ok. No me esperaba decir eso pero lo digo y en definitiva está bien. No me conviene salir sin casco. “Uy sí” dice mamá. Parece que se les pasó el tema del casco.
Se colgaron mucho tiempo con eso. 42 días después papá llega a casa con una bolsa papel madera. Adentro un casco que era de un compañero de trabajo. Parece que él había tenido moto pero el hermano murió en un accidente de moto en Misiones y él no quiso volver a usarla y la vendió pero se quedó con el casco. Y finalmente se lo vendió, prestó o regaló a papá. No sé. Hace un calor tremendo pero yo me calzo el casco igual y me voy a ver al espejo. Tengo puesto un vestidito negro que me marca bastante las curvas. Me identifico con Cameron Díaz. Papá y mamá me acompañan hasta la puerta y me aplauden mientras me alejo con la moto.
miércoles, 20 de agosto de 2008
roma
un hombre le ruega a su esposa que lo mire
al afeitarse
es un huesped eterno
en esa casa
donde vuelan por la noche
los billetes
desvalijados por sus hijos esclavos
marítimos
espontáneos
arqueados
expertos
en divisar
la falta
en la adversidad
de remotas intemperies
un hombre está cansado
si no está en casa
una mujer sabe acompañar
se
estampa
contra los vidrios
nunca
puede estar sin decir
la verdad
Los pechos crecen
el corazón se hiela
para estar ahí
con ese hombre
que ni lo es
él no habla el idioma
Lo comentará hasta el hartazgo
lujoso
de las vitrinas donde trabaja
Los muerciélagos la atacan
porque es
de todas
la más gimnástica
la más espinosa
la más fuerte
Perfumada por un diablo
los hombre la acomplejan
Por fin descubrimos
gemelas al espejo
que estamos casadas
al mismo marido
somos divinas
prácticas
actrices y rompedientes
de alguien
perplejo
asustado en el cuarto de juegos
con un pecho
poderoso
un latir de corazón musical
y una obsesión de no tener nunca jamás
barba
al afeitarse
es un huesped eterno
en esa casa
donde vuelan por la noche
los billetes
desvalijados por sus hijos esclavos
marítimos
espontáneos
arqueados
expertos
en divisar
la falta
en la adversidad
de remotas intemperies
un hombre está cansado
si no está en casa
una mujer sabe acompañar
se
estampa
contra los vidrios
nunca
puede estar sin decir
la verdad
Los pechos crecen
el corazón se hiela
para estar ahí
con ese hombre
que ni lo es
él no habla el idioma
Lo comentará hasta el hartazgo
lujoso
de las vitrinas donde trabaja
Los muerciélagos la atacan
porque es
de todas
la más gimnástica
la más espinosa
la más fuerte
Perfumada por un diablo
los hombre la acomplejan
Por fin descubrimos
gemelas al espejo
que estamos casadas
al mismo marido
somos divinas
prácticas
actrices y rompedientes
de alguien
perplejo
asustado en el cuarto de juegos
con un pecho
poderoso
un latir de corazón musical
y una obsesión de no tener nunca jamás
barba
jueves, 7 de agosto de 2008
berlín
El sol me pega fuerte en la cara
justo cuando menos lo necesito.
¿Soy como un producto casero o como un producto envasado?
Todo lo que pruebo es delicioso adentro mío pero quiero que sea siempre mío.Siempre dentro de mí.
Observo a las parejas en las estaciones de tren, a los hombres de oficinas que hacen chistes para ocultarse mutuamente un pensamiento recurrente sobre las manos de sus esposas allá
enguantadas
¿No sería más positivo guardar en carpetas las respuestas a las preguntas importantes que alguien nos hace? Quiero no pensar nunca más en la vida. Me quedan cientos de frutas por descascarar.
Esta gente no quiere mirarme a mí que me toco el pelo para que no se olviden de que existo. Soy inocente.
Un par de niños me venera. Ellos hablan de dignidad, de derechos humanos. Yo creo que son insportables. Pero a menudo puedo llegar a creer eso sobre los que quiero. Mañana podrían ser mis hijos amantes. Yo quisiera estar rodeada de niños ayudantes que me digan qué excusas puedo dar a los guardias de las puertas de los lugares a donde quiero entrar. Ellos me pedirían pasteles, que sólo valen por su altura y por su parecido con las esponjas de baño. Ellos me dirían la verdad. Me dirían que soy yo quien debe estar aquí. Que no me equivocaba. Que siempre voy a ser mirada.
Podría renunciar a mis uñas, a la crema, a las frutas secas, a las motos, a las palmeras, a los skies, a los carnavales, a los laberintos, a los perros, a los cómics, al bowling, al fernet, a las malas palabras, a usar brillos en la ropa, a la cerveza, al sandwich de milanesa, a la margarina, al autocine, a hacer dedo, a pedir deseos con pestañas, monedas, fuentes, trenes. Renunciaría a todo eso (aunque no me cueste casi nada hacerlo) sólo para que alguien esté ahí y me vea llorar todas las noches.
justo cuando menos lo necesito.
¿Soy como un producto casero o como un producto envasado?
Todo lo que pruebo es delicioso adentro mío pero quiero que sea siempre mío.Siempre dentro de mí.
Observo a las parejas en las estaciones de tren, a los hombres de oficinas que hacen chistes para ocultarse mutuamente un pensamiento recurrente sobre las manos de sus esposas allá
enguantadas
¿No sería más positivo guardar en carpetas las respuestas a las preguntas importantes que alguien nos hace? Quiero no pensar nunca más en la vida. Me quedan cientos de frutas por descascarar.
Esta gente no quiere mirarme a mí que me toco el pelo para que no se olviden de que existo. Soy inocente.
Un par de niños me venera. Ellos hablan de dignidad, de derechos humanos. Yo creo que son insportables. Pero a menudo puedo llegar a creer eso sobre los que quiero. Mañana podrían ser mis hijos amantes. Yo quisiera estar rodeada de niños ayudantes que me digan qué excusas puedo dar a los guardias de las puertas de los lugares a donde quiero entrar. Ellos me pedirían pasteles, que sólo valen por su altura y por su parecido con las esponjas de baño. Ellos me dirían la verdad. Me dirían que soy yo quien debe estar aquí. Que no me equivocaba. Que siempre voy a ser mirada.
Podría renunciar a mis uñas, a la crema, a las frutas secas, a las motos, a las palmeras, a los skies, a los carnavales, a los laberintos, a los perros, a los cómics, al bowling, al fernet, a las malas palabras, a usar brillos en la ropa, a la cerveza, al sandwich de milanesa, a la margarina, al autocine, a hacer dedo, a pedir deseos con pestañas, monedas, fuentes, trenes. Renunciaría a todo eso (aunque no me cueste casi nada hacerlo) sólo para que alguien esté ahí y me vea llorar todas las noches.
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